José Alberto López Rafaschieri y Luis Alberto López Rafaschieri
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Siguiendo a Oscar Schemel, encuestador y analista venezolano, la influencia de Chávez sobre sus seguidores se fundamenta en el apego emocional. Explica este experto que los chavistas saben en su mayoría que el país va por mal camino, pero perciben a Chávez como alguien con buenas intenciones, como un amigo, como "el padre que nunca tuvieron", y por eso lo apoyan, lo que se entiende dadas las características "carismático-religiosas" del liderazgo del mandatario.
A nosotros la teoría de Schemel nos parece que explica una parte de la afiliación política de un grupo de venezolanos para con el gobierno de Hugo Chávez, mas no toda. Si fuera verdad que el electorado chavista se nutre del carisma y la figura mística del Teniente Coronel que estuvo al frente de la intentona golpista de febrero de 1992, al Comandante-Presidente no le hicieran falta las misiones, ni los "tres meses de aguinaldo", ni los sueldos exorbitantes de los altos empleados públicos, ni el clientelismo con el que desde Miraflores se hace política.
Por ejemplo, cuando Chávez llamó a los empleados de la administración pública a bajarse los sueldos que fueran exagerados porque eso era inmoral, los "revolucionarios" lo hubieran hecho sin dudarlo, dada la supuesta percepción que tienen de que el presidente es un guía espiritual que está más allá de lo terrenal, pero no lo hicieron, y Chávez tuvo que aprobar leyes para obligar a que algunos funcionarios ganaran un poco menos. Igualmente, Chávez en vez de hablarle a la gente de "¡vota por mi en 2012!, te daré una casa y te la equiparé con electrodomésticos" (Misión Vivienda y Equipa tu Casa) le explicaría la realidad a los venezolanos con mensajes místicos, y sólo eso bastaría para mantener a la gente contenta con el gobierno.
Chávez no es el Ayatollah Khomeini, Martín Lutero ni la reencarnación de ningún caudillo religioso-carismático de antaño, su influencia sobre una parte del pueblo es bien pragmática y material. Si en algo encaja el liderazgo de Chávez es el más tradicional de los populismos latinoamericanos, basando el apoyo de su electorado en un cóctel de: 1) dádivas materiales, 2 ) una atmósfera de intimidación y 3) un toque de carisma. Más o menos el estilo de Alberto Fujimori.
Podemos hacer el siguiente ejercicio, imaginemos al presidente venezolano enfrentar las elecciones de 2012 sin las misiones, sin el ventajismo oficialista y sin las listas de terror de registros de votantes, dejemos al Comandante-Presidente sólo con su carisma y su supuesta figura de autoridad religiosa, ¿cree usted que Chávez aceptaría el reto?. Bajo esas condiciones, no creemos que el mandatario venezolano obtuviera si quiera un 25% de los votos, pues dejaría al descubierto que el grueso de sus electores son producto de la demagogia, el oportunismo y el temor.
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¿Carismático?, yo te aviso ¿Cuál es el precio que tendremos que pagar los Venezolanos luego que cese el ingreso exorbitante de la renta petrolera?, ¿Sera que comeremos discursos populistas de nuestro David Copperfield latinoamericano, el cual es maestro del ilusionismo?, pero cada vez que termina la función nos damos cuenta que el país sigue igual en todos los aspectos, Chávez lleva 13 años derrochando la riqueza de los venezolanos en comprar la lealtad de otros regímenes(Cuba, Argentina, Bolivia, Nicaragua, Ecuador) y la miseria que negocian algunos compatriotas Vzlanos a precio de un plato de lenteja y otros, no tantos, que se llevan la tajada más grande, que son los funcionarios y otros oportunistas que están cerca del poder y son llamados los corruptos de cuello rojo ò Boliburgueses, que a costa de arruinar el aparato productivo del país, llevan a la quiebra a nuestros pequeños y medianos empresarios que pagan la peor parte.
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