El Grupo de Río está reunido en México, en la denominada “Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe”. En este encuentro se discutirán una serie de temas regionales, pero llama la atención que el presidente de Honduras no fue invitado por no cumplir con los estándares democráticos de algunos de los países asistentes. Contradictoriamente, al mismo tiempo que se niega la participación de Honduras en el foro, se festeja la intervención de Cuba.
Brasil, Venezuela, Bolivia, Chile, Ecuador, México, Nicaragua, Paraguay y Uruguay, quienes no reconocen al gobierno de Honduras y rechazan su participación en la cita de Cancún, olvidan que en ese país el pueblo eligió a sus representantes por la vía del voto. Sin embargo, en Cuba van décadas de un régimen que basa su autoridad exclusivamente en la represión, y su actual mandatario recibió el poder por nombramiento directo del dictador anterior.
De modo que pareciera que para muchos políticos latinoamericanos es más democrático que Fidel Castro designe presidente de Cuba a Raúl, a que el pueblo hondureño, por medio de elecciones abiertas, elija a Porfirio Lobo presidente de Honduras. En otras palabras, según su entendimiento de estándares democráticos y derecho internacional, para ellos la voluntad de Fidel Castro merece más reconocimiento que la del pueblo de Honduras.
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