Autores:
José Alberto López Rafaschieri y Luis Alberto López Rafaschieri
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En un artículo anterior explicamos cómo la actual crisis económica que vive EEUU se originó principalmente cuando millones de deudores hipotecarios no pudieron honrar las deudas que habían contraído con los bancos, debido a que los intereses subieron mucho.
Eso hizo que muchos bancos y grandes empresas se pusieran al borde de la quiebra y que la economía entrara en crisis. Por eso, desde el año pasado el gobierno de G.W. Bush aplicó varias medidas para contrarrestar la situación, entre las que destacan los multimillonarios planes de rescate para varios bancos y fábricas de automóviles en problemas.
Luego, cuando Obama asume la Presidencia, le propone a los estadounidenses un paquete de estímulo económico de 787 mil millones de dólares. Dinero que será destinado principalmente a gasto público, recorte de impuestos y prestar asistencia a unas cuantas compañías.
Sin embargo, ambos mandatarios han cometido el mismo grave error, le han invertido muchísimos millones a las grandes corporaciones y al gasto público, pero, desde que esta recesión comenzó han destinado muy poco a minimizar la causa de la crisis, esto es, solucionar la imposibilidad que tienen millones de familias de clase media de pagar sus hipotecas. Según cifras del propio gobierno, se estima que 4 millones de propietarios de vivienda están en alto riesgo de perder sus casas, y que cerca de 9 millones de familias tienen dificultades para afrontar los pagos de sus hipotecas.
A pesar de ello, el gobierno de G.W. Bush lo único que hizo al respecto fue aprobar junto al Congreso una ley que protegía a un estimado de 400 mil deudores -nos referimos a la “Housing and Economic Recovery Act”- y crear el plan “Hope Now Alliance”, que se ha calculado sólo ayuda a menos del 15% de los deudores en riesgo.
Por su parte, no fue sino el 18 de este mes cuando el Presidente Obama presentó un plan de auxilio para estas familias, el llamado “Homeowner Affordability and Stability Plan”, el cual es un programa de $75 mil millones que apenas está en borrador y que ni siquiera se está discutiendo. De hecho, en su último discurso -ayer martes 24 de febrero ante el Congreso- este plan fue escuetamente mencionado.
Mientras tanto, la crisis económica estadounidense lleva ya varios meses de desarrollo, sin que estas familias sean suficientemente asistidas por el gobierno -no atacando de lleno la causa del problema- y mientras los políticos norteamericanos siguen centrando el debate en dar más dinero a las grandes corporaciones o en recortarles los impuestos.
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