José Alberto López Rafaschieri y Luis Alberto López Rafaschieri
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Después de la división de la Gran Colombia en 1830, comenzó oficialmente la historia de la República independiente de Venezuela, con José Antonio Páez como Presidente.
Desde entonces, han existido varios fenómenos que han permanecido constantes en la política venezolana. En este caso, nos referiremos al dominio de la clase militar sobre el máximo cargo de representación popular, la Presidencia de la República.
El 72% del tiempo bajo control militar
De 1830 hasta 2013 –año en el que vence el período constitucional del Teniente Coronel Hugo Chávez como Presidente- habrán transcurrido 183 años de historia política de la República de Venezuela.
Para entonces, si contamos el número de Presidentes militares que ha tenido Venezuela, y lo sumamos al número de Presidentes civiles que han sido nombrados en su cargo por juntas o dictadores militares, obtenemos que de esos 183 años de historia republicana, los militares habrán timoneado el Poder Ejecutivo Nacional venezolano durante el 72% del tiempo.

Detengámonos en este momento a pensar que en Venezuela nunca los militares de carrera han representado ni siquiera el 1% de la población, lo que hace muy interesante el fenómeno que estamos analizando. Ya que el cuerpo armado del Estado, aún personificando una mínima parte de la población criolla, ha participado directamente en la mayoría de las Presidencias de la República.
Por otra parte, resulta paradójico que desde los tiempos de Cipriano Castro, Venezuela no ha vivido una amenaza real de guerra o conflicto armado, lo que nos obliga a reflexionar sobre la ocupación de la primera magistratura por soldados, en lugar de civiles.
Y es que si nuestro país viviera constantemente amenazado por situaciones bélicas, entenderíamos el dominio de los militares sobre la política venezolana, pero no siendo así, entonces la explicación es que los civiles han abandonado la política en manos de los militares, a la vez que llevan el militarismo en su cultura política.
Algunas consecuencias del militarismo
La principal consecuencia de tantos gobiernos militares, es que el pueblo y la sociedad en general se acostumbran a que sea un militar quien los mande –con su estilo característico- Algo que no es de provecho para un país que aspira vivir civilizadamente y en democracia.
Además, cuando una clase tan minoritaria monopoliza el poder político, se desequilibra la pluralidad democrática, lo que produce una sociedad de “elegidos” por un lado y “marginados” por el otro. Con esto, la toma de decisiones desde el Ejecutivo Nacional tiende a favorecer a su casta, en lugar de a la colectividad.
Del mismo modo, tenemos que advertir que las Fuerzas Armadas de una nación libre ya poseen una gran autoridad, la que le dan su rango y sus armas. Si junto a esto, los civiles permiten que las instituciones políticas estén constantemente sometidas al mando militar, el gremio armado se vuelve una especie de super potencia social interna, que desnivela al Estado.
Soluciones
Ante cualquier problema, el primer paso hacia su solución es la identificación y diagnostico. Por ello, tanto civiles como militares debemos tomar conciencia de lo aquí expuesto. En democracia todos tenemos igualdad ante la ley, sin que ninguna persona o grupo pueda atribuirse la exclusividad en la conducción de los asuntos públicos.
Luego, es obligación de los ciudadanos recuperar los espacios políticos para desmilitarizar la política venezolana, algo que requiere reeducar al Estado en su conjunto. Los civiles tenemos que entender que las soluciones a la pobreza, a la inseguridad y al desarrollo no vendrán de un militar, sino de la comunidad en general, la cual está integrada por intelectuales de valía y gente que conoce mejor que nadie sus propios problemas.
Debemos borrar de nuestra mente las mentiras que afirman que durante la dictadura del General Pérez Jiménez se vivía mejor. Ésa y todas las dictaduras militares en Venezuela han sido causas de muchas muertes, corrupción y empobrecimiento. Fijémonos por ejemplo en la Presidencia de Hugo Chávez: cualquiera podría pensar que su condición de militar lo ayudaría a resolver el problema de inseguridad que sufren los venezolanos. Sin embargo, la realidad es que durante su gobierno -integrado por muchísimos militares- los índices de inseguridad han batido todas las marcas negativas, al punto que la delincuencia se le ha salido de las manos. Lo que ha hecho de Venezuela uno de los países con mayor criminalidad en todo el mundo durante el mandato chavista.
Por eso, la próxima vez que miremos los cinturones de miseria que rodean a nuestras ciudades, o que nuestras familias sean víctimas del crimen, recordemos que el 72% del tiempo Venezuela ha sido guiada por militares, tal como sucede en las actuales circunstancias. Lo que hace necesario alterar esta realidad, y que en el futuro próximo seamos los civiles quienes tomemos las riendas del país.
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