Autores:
Luis Alberto López Rafaschieri y José Alberto López Rafaschieri
www.morochos.org
Debido a los buenos resultados de dos períodos presidenciales en Colombia, algunos colombianos están pensando en reformar la Constitución para dar a Uribe una temporada extra en el poder.
No obstante, esto no está pasando solamente en Colombia, ni es la primera vez que pasa en América Latina. Lamentablemente, muchos de los que viven en esta región están acostumbrados a ver a los presidentes como a dioses, atribuyéndoles virtudes sobrenaturales.
Tampoco ocurre esto exclusivamente con los gobiernos eficientes, como el de Álvaro Uribe. Ahí tienen ustedes los patéticos casos de Hugo Chávez en Venezuela, o la pareja Kirchner en Argentina. Gobiernos sumamente ineficientes y corruptos, pero que pretenden perpetuarse en el poder con la ayuda de los tontos útiles que los adoran.
En democracia los demás también cuentan
Colombia es un país democrático, por lo tanto, el poder deber ser alternado entre los ciudadanos colombianos, aunque quien esté de turno en la presidencia se desempeñe extraordinariamente.
Pensar que Álvaro Uribe es el único colombiano capacitado para gobernar bien a su país, es una conclusión sin fundamentos. Ésa es la misma idiotez que repiten los chavistas en Venezuela para justificar una dictadura eterna de Hugo Chávez.
Para quien quiera saber si un presidente con demasiado tiempo mandando tiene algo de bueno, que pregunte a los venezolanos.
No podemos reconocer a Uribe únicamente
Es cierto que bajo el gobierno del Presidente Uribe se han logrado varias cosas que han beneficiado a muchos colombianos, como la recuperación económica, el debilitamiento de las FARC y los grupos guerrilleros, las políticas de seguridad, la liberación de Ingrid Betancourt y de muchos otros secuestrados, y la cantidad de golpes que el actual Presidente de Colombia ha asestado contra el chavismo.
Sin embargo, debemos decir que estos logros son achacables a Uribe, pero también al resto de colombianos que los han hecho posibles. Si el actual Presidente de Colombia trabajara solo (como piensan los ingenuos que creen en hombres-dioses) no habría conseguido ni el 10% de los éxitos que hemos mencionado.
Colombia es un equipo, quien la ha dirigido últimamente ha hecho un trabajo excepcional, pero ya se acerca la hora de que se alterne el poder, en beneficio de la democracia.
Así se forman los caudillos
Latinoamérica está obstinada de los gobernantes que desean eternizarse en el cargo, alegando que los demás no son tan capaces como ellos. Reelegir por tercera vez a Álvaro Uribe en Colombia será acentuar más la cultura de presidentes-caudillos en la región. Como si esa mala costumbre no nos hubiera dado ya suficientes lecciones.
Nuestra historia está plagada de autócratas que muchas veces fueron fabricados por la mismísima institucionalidad. Los “permisos especiales” en la administración pública son capaces de transformar a personas, que alguna vez fueron ciudadanos comunes y corrientes, en tiranos sin control que resultan un problema más grave.
Hasta ahora, conocemos a un Uribe que ha gobernado bien y que la mayoría de los colombianos respalda. Pero si usted quiere averiguar cómo se comportará el actual Presidente colombiano teniendo más prerrogativas, sólo tiene que revisar la historia.
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