José Alberto López Rafaschieri y Luis Alberto López Rafaschieri
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No conocemos de ningún país que haya resuelto un déficit habitacional prohibiendo los desalojos, ni tampoco hemos leído algún trabajo serio que proponga esta política como solución, no obstante, al chavismo se le ocurrió que evitar que los inquilinos sean sacados de las propiedades, sin importar las causas, acabaría con el problema de la falta de viviendas en Venezuela.
Se parece a la propuesta de establecer la inamovilidad laboral como un fórmula de garantizar altos niveles de empleo, pero al igual que en ese caso, una medida de este tipo para el sector residencial deja peligrosos cabos sueltos.
Verbi gratia, ¿qué trato darán las autoridades a los inquilinos que no se ajusten a derecho?, ¿o es que desde ahora cuando alguien tome una propiedad en arrendamiento renunciará a todas sus responsabilidades adquiridas? ¿Tan sencillo será para cualquiera con un contrato de alquiler pasar de inquilino a invasor y todavía ser invulnerable a las acciones judiciales?
Por su ligereza y generalidad, la prohibición de desalojos se prestará fácilmente para ser empleada como apoyo de estafadores y personas que dedicarán su vida a quitarle las propiedades a los demás, aunque la medida haya sido pensada para generar un hipotético bien colectivo.
Éstas son el tipo de políticas que los chavistas promueven y sin desearlo despejan el camino para que en Venezuela continúe floreciendo el caos.
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